A partir de Simoca, la geografía comienza a ondularse, el camino se torna verde, muy verde…avanzamos sobre el serpenteante camino hacia Tafí del Valle.
No fue fácil recorrerlo, especialmente para mí. Ambos comentamos luego que veníamos cantando Luna Tucumana…era imposible no recordar la letra, porque la senda del Tafí es tan maravillosa como compleja. Nos tocó atravesarla con una neblina muy cerrada que no nos permitió admirarla en su plenitud. Estábamos realmente perdidos en las cerrazones. Tendremos que volver algún día de sol para disfrutarla.
De repente, luego de infinitas vueltas, el camino se abrió, la vegetación disminuyó y desembocamos en el Valle de Tafí. Maravilloso cambio de escenario.
Popularity: unranked [?]



